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No sé por donde empezar... o por donde acabar.
Te diría mil cosas que pienso, ya que ocupas el 95% de mi tiempo libre -y eso que solo es pensarte-.
Te diré que no quiero que sufras más, que si creyera que esto puede salir mal no daría ni un paso más. Pero de verdad, que creo que podemos fundirnos. Creo que nos fundiremos. Mejor incluso.
Lo que siento es tan de verdad que lo odio, lo odio tanto que ojalá tuviera algún mecanismo capaz de no echarte de menos. Un mecanismo que borrará todo lo bueno que tienes y que hace que me muera por cada recoveco de tu espalda. Pero aún no lo he inventado y creéme que me ocupa el 5% restante...
Hoy te echo de menos pero es que ayer también y mañana, mañana más aún cariño.
Si supieras todo lo que me lates por dentro.
Pero no, no lo ves, no quieres verlo. Quieres que todo sea como piensas. Y no es así. Me comería el mundo por ti si tú quisieras, si tú me dejaras. Porque creéme que no hay nada más bello que dejarlo todo por quien te llena los días y las noches, y los atardeceres, y los amaneceres, y cualquier instante vital. Que tienes la capacidad para que esté en el cielo o para que baje aquí, al suelo, al asfalto. Donde los días sin ti se hacen cada vez más repetitivos, donde los amaneceres ya no son amaneceres. Donde la vida te dice que no, que no estás hecha para nadie, que tú dejaste de ser para mí, que tú quisiste dejar de ser. Que yo solo era contigo. Que yo ya no existo porque dejaste que dejará de existir.
Todo puede ser tan fácil.... o tan difícil.
Estará en el polo que tú lo quieras poner.
Así que ven atácame, que aunque sea de dolor necesito que me toques. Aunque me mates en el intento. Siempre tendré la seguridad de morir por algo por lo que se muere desde que tiene existencia en sí.
Te diría mil cosas que pienso, ya que ocupas el 95% de mi tiempo libre -y eso que solo es pensarte-.
Te diré que no quiero que sufras más, que si creyera que esto puede salir mal no daría ni un paso más. Pero de verdad, que creo que podemos fundirnos. Creo que nos fundiremos. Mejor incluso.
Lo que siento es tan de verdad que lo odio, lo odio tanto que ojalá tuviera algún mecanismo capaz de no echarte de menos. Un mecanismo que borrará todo lo bueno que tienes y que hace que me muera por cada recoveco de tu espalda. Pero aún no lo he inventado y creéme que me ocupa el 5% restante...
Hoy te echo de menos pero es que ayer también y mañana, mañana más aún cariño.
Si supieras todo lo que me lates por dentro.
Pero no, no lo ves, no quieres verlo. Quieres que todo sea como piensas. Y no es así. Me comería el mundo por ti si tú quisieras, si tú me dejaras. Porque creéme que no hay nada más bello que dejarlo todo por quien te llena los días y las noches, y los atardeceres, y los amaneceres, y cualquier instante vital. Que tienes la capacidad para que esté en el cielo o para que baje aquí, al suelo, al asfalto. Donde los días sin ti se hacen cada vez más repetitivos, donde los amaneceres ya no son amaneceres. Donde la vida te dice que no, que no estás hecha para nadie, que tú dejaste de ser para mí, que tú quisiste dejar de ser. Que yo solo era contigo. Que yo ya no existo porque dejaste que dejará de existir.
Todo puede ser tan fácil.... o tan difícil.
Estará en el polo que tú lo quieras poner.
Así que ven atácame, que aunque sea de dolor necesito que me toques. Aunque me mates en el intento. Siempre tendré la seguridad de morir por algo por lo que se muere desde que tiene existencia en sí.
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