Bentham
Este panóptico de cristal no me deja mirarme desde dentro, los ojos de fuera son capaces de entender cómo mi cuerpo se desenvuelve por el espacio-tiempo pero nunca cómo mis vísceras son capaces de retorcerme por dentro. Entro en casa para recordarme que sólo fue un mal día, que en Barcelona no todos los días está nublado y en la ciudad no siempre hace frío. A veces, sigo sintiendo cómo me abraza por la espalda, cómo me revuelvo para encajarme a su justa medida y que nunca tenga nada que reprocharme.