Entradas

Mostrando entradas de 2013

Mitad.

Escribir me cuesta tanto como mirar más lejos de ti. Cada día vuelve a amanecer con la esperanza de poder sentir  que no está todo perdido que sigo aquí por algo pero entonces, cada día vuelve a caer el sol para decirme que quedarme sin mí es primero, desterrarme a mi olvido y después, no encontrarte. Siento que después de mí solo me queda un caparazón hecho con todos los trozos que me quitaron cuando me olvidé tanto de ti. Un par de veces al día te olvido y un par de veces más te vuelvo a buscar, encontrándote. Tráeme todo lo que arrastraste contigo que el tiempo sigue yendo detrás de ti y yo sigo esperándolo aquí te llevaste la mitad que más me falta. No puedo intentar ser la mitad  de algo -alguien- cuando no la tengo no puedo quedarme sin nada es imposible ser nada. No vuelvas para quedarte, vuelve para devolverme  lo que me pertenece y, por favor,  quítale tu olor, tu nombre, ...

8

Me he roto el corazón tantas veces que es imposible encontrar cada pedacito que lleva tu nombre. Cuando intento reconstruirlo siempre hay algo que falla que no encaja. Intento encontrar la manera de que vuelva a latir sin la necesidad de tu aliento calentándolo a esa puta temperatura óptima que hace que lata, que viva, que sienta. Y mientras... aquí está, tan roto que ya no sabe cual es su sitio, ya nada lo sostiene. Solo espera -como espero yo-  que eso de que cuando te rompen el corazón sea imposible que vuelva a su estado natural sea un bulo.  Aunque por ahora, por ahora el bulo no existe.

rareza.

Dicen que mi rareza ahuyenta  no me importa mientras tú me la dividas en besos porque sé que es lo que espero… tanto que desespero. Y tú, que tienes ese poder para quitármela a bocados cada vez que te apetezca y sin avisar. Tú que tienes todo el poder para ganarme todos los latidos -los míos que te llevan esperando una eternidad y media-. y tú que aún ni lo sabes. Y yo que no sé cómo pero lo sé desde que te descubrí buscando rarezas.

Tres latidos

Tres latidos sin sentir. Qué extraño. Mi corazón aquí  y mi cabeza volando, intentado rasgar del cielo  lo que no nos respiramos. El mundo es demasiado grande para encontrarte en mi mirada. Es demasiado ancho para que mis brazos te rodeen. Siempre es demasiado. Y tú, que no paras de esconderte. ¿Cómo quieres que te robe la sonrisa si la escondes cada vez que te sueño?

Suelo.

El suelo por encima de mí, todo me queda grande y los días no acaban, no hacen más que convertirse en noches. Días-noches con nombre propio, Insomnio. O Tú. Que no se quien eres realmente pero te pienso cada vez que tienes la oportunidad de colarte por mis pestañas. No consigo verte y eso que tu ausencia aprieta más que el mundo que llevo a la espalda. Más que todos los días que no estás a mi lado para hacerme sentir todo lo que estoy perdiendo o todo lo que perdemos. Creo que te he buscado tanto que al final vives en mí, no puedo verte pero te rozo con la yema de los dedos cada vez que mi corazón late. Pero ya ves solo consigo eso, rozarte.
Imagen
Sigo como un piano oxidado que suena igual que todos los besos que no se dan, que se quedan en el aire suspendidos esperando a ser encontrados por labios inertes, parados, congelados... Como un piano desafinado que no es capaz de entreverse entre las teclas de su cuerpo. Que por mucho que lo toques no sonará como la primera vez que lo hiciste sentir vivo, no dejará ese halo de luz, claridad y transparencia. Como quien sonríe después de toda una vida bajo las sombras de su pasado. Como quien suena después de toda una vida sin ser acariciado con la calidez de quien ha amado.

Be

Ya no eres tú. Ni soy yo. Ya no somos. Así que no tendría sentido seguir lamentando que no te respire la piel como lo hacia. Ya no estás. Y yo sigo estando. Nunca me fui del trocito de baldosa que nos vio soñarnos. Nunca me fui, pero ha llegado el momento de que dejes de latirme, de hecho ya no me lates. Así que, ¿Por qué seguir pisando el mismo suelo que nos vio volar y me pegó la hostia más grande que me ha dado la vida?. Por eso y para que mis días dejen de estar vacíos. .

.

PUNTO DE INFLEXIÓN. ·

Braille

Tener miedo a hacerte daño es proporcional a hacerme daño a cada palabra que te lanzo. Nuestras vidas están separadas -además de por millones de milímetros- por todas las caricias que te di sin miedo a perderte. La drogo-dependencia que me provocó tu piel me hirió más que todos los besos que no me diste -y mira que fueron-. Toco tu piel y ya no sé leerla en baille sin que me guies.  ¿Por qué? Siempre supe qué describían mis manos en tu dermis y nunca he logrado descifrarla en tu ausencia. Estar en el punto justo entre tú y todo lo demás.

Sobrenaturalidad.

Tengo algo aquí en mi pecho, que me aprisiona, que no me deja respirar y no sé si eres tú transformado en las cosas que nunca supe darte o estas ganas imposibles de aprender a vivir sin ti. Porque son ganas y no. ¿Sabes qué es necesitar tanto algo como para llegar a desvanecer en el intento de seguir sin él? Pues algo así es lo que me pasa cuando intentas que te deje de llover. Porque sí, lloverte es lo que hago ahora, pero perdona que te lo diga, para mí la lluvia siempre me pareció algo justo y necesario... La lluvia y permíteme que incluya a la noche, hacen de ti algo sobrenatural... Y de mí, esta infinita dependencia de la sobrenaturalidad.

-

No sé por donde empezar... o por donde acabar. Te diría mil cosas que pienso, ya que ocupas el 95% de mi tiempo libre -y eso que solo es pensarte-. Te diré que no quiero que sufras más, que si creyera que esto puede salir mal no daría ni un paso más. Pero de verdad, que creo que podemos fundirnos. Creo que nos fundiremos. Mejor incluso. Lo que siento es tan de verdad que lo odio, lo odio tanto que ojalá tuviera algún mecanismo capaz de no echarte de menos. Un mecanismo que borrará todo lo bueno que tienes y que hace que me muera por cada recoveco de tu espalda. Pero aún no lo he inventado y creéme que me ocupa el 5% restante... Hoy te echo de menos pero es que ayer también y mañana, mañana más aún cariño.  Si supieras todo lo que me lates por dentro.  Pero no, no lo ves, no quieres verlo. Quieres que todo sea como piensas. Y no es así. Me comería el mundo por ti si tú quisieras, si tú me dejaras. Porque creéme que no hay nada más bello que dejarlo todo por quien te ...