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Me levanto y eres lo primero que me da la respiración. Si dejara de idealizarte a cada paso que das, quizá... Pero no, eres la magia personificada. Acaba el año y no como empieza, sino  como nunca quise que acabara. Así que perdona cielo,  pero no ha sido el mejor de mi vida. Lo sería si no necesitara esta dosis de ti cada minuto. Más bien lo sería si  pudieras estar aquí cada minuto  -o me conformo si estuvieras cada dos-. Aunque, dejaré de  exigir y diré que empieza algo, que este año  sé  que algo bueno está por venir. Porque me lo debe y sobre todo te lo debe a ti. Si me necesitas búscame dentro de ti Que muy dentro de tu alma encontrarás Una parte de mí junto a ti…

Lo que me molesta.

Lo que me molesta es que tu corazón y el mío no volverán a unificarse de tal manera que ni con agua caliente sea capaz de despegarte de mí. No soy capaz de volver a imaginar tu mano tocando cada milímetro de mi áspera piel... Lo que me molesta, y me molesta de verdad, es que no sepa ni andar si tú no me dices que movimiento debo hacer, es que no sepa articular palabra si tú no me inspiras como lo hacían (hacen) las noches en las que no te tuve (tengo)... Las noches de insomnio en las que lo único que respiraba (si se puede llamar respirar) era tu ausencia. Lo que me molesta es que creímos que sería para siempre, y lo que me molesta más aún, es que no nos engañábamos...es que este paréntesis entre tu y yo ha existido. Lo que me molesta es que aún me tiemblen los párpados si te veo caminar. ¿Cómo coño lo haces?. Dime. Porque he intentado que no me alteres lo más mínimo, he intentado imaginarte entre otros brazos para que, aunque me duela más que nosot...

Perdimos soñando.

Me dijiste que para vencer al miedo, soñaremos. Y si, lo hicimos. Pero soñamos tanto que nos fundimos en cada uno de nuestro ser. Soñamos tanto que creímos que nada rompería lo que después convertimos en distancia. Y que se rompió. Pasan los meses y te vuelvo a ver, con nuevos gestos pero siempre tus ojos verdes, inconfundibles, irresistibles.  Algo ha cambiado y déjame que me de cuenta después de ocho meses sin ti. Te vi e inmediatamente me di cuenta de que tu cuerpo ya estaba hecho de otro material. Me dejó helada el saber que fue recorrido por otro tacto, otra boca y otros ojos. Aún así déjame darte las gracias por el tiempo invertido... Me encantó el fin del mundo a tu lado. Me encantó volver a escuchar el crujir de tus omóplatos. Después de todo el tiempo, no podía ser de otra forma ¿no?. Ahora, ya lo sé.

Miedo.

Miedo es que te despiertes y no estés al borde de la cama, a mi lado. Miedo es que por las mañanas me cueste seguir respirando porque lo único que me da aire son tus manos. Miedo es que tener una pesadilla sea la mejor forma para que vuelvas a mí. Miedo es que el café se enfríe sin el calor de tu piel. Miedo es que la única forma de verte sea imaginándote. Miedo son todas las noches que he pasado sin el roce de tus pies. Miedo son todos esos días en los que antepuse todo a ti. Miedo es tener miedo de no verte, de no tocarte, de no besarte. Miedo es no volver a ver el verde de tus ojos inundando el resto de mi habitación. Miedo son los imposibles que nos separan, los que solo tú ves. No hay imposibles cuando se trata de ti porque tú eres miedo. G.

. y aparte.

Digamos que he aprendido que tú mereces mucho más de todo lo que puedo darte. Me resignaré toda una vida y parte de otra. ¿Por qué? Porque mereces los mejores atardeceres y conmigo no los has tenido. Punto y final.  No. Fuimos herejes en querernos con locura y así lo dijo el mundo. Esto no es un punto y final, sólo un punto y aparte. Te conoceré de otra forma; con otra mirada, otra sonrisa, otros gestos, pero siempre tuyos.  Eres irremplazable porque tú más que nadie llevas marcada la  inconmensurabilidad  en el cuello y en cada rincón de tu cuerpo. Si algún día mi cuerpo extraña algo, será el tuyo. No creo que sea capaz de extrañar mucho, y menos otros cuerpos. Es como si mi cuerpo solo respondiera al tuyo, como si solo tú tuvieras la receta para que cada poro de mi piel anhele. Así que, estate aquí, cerquita de mí. Aunque sea de la última forma que podría haber imaginado.  Te he imaginado de tantas formas y maneras inimaginables...

Cuéntame.

Cuéntame el secreto para olvidar y empezar de nuevo esto que nunca quise que acabara pero que lo hizo tan rápido que ni nos dio tiempo a respirar. Cuéntame el secreto para creer que se puede seguir sin más, para creer que puedo seguir viviendo sin escuchar el crujir de tus omóplatos. Cuéntame el secreto para creer que hay alguien en la vida que me altere más que tú, que encaje en mis brazos más que tú. Cuéntamelo, porque he intentado buscarlo por todas las esquinas que no me recuerdan a ti. Y es que me tiemblan las rodillas y no es por el frío del invierno. Y es que se acostumbraron tanto a ti que pierden la estabilidad y no solo emocional. Hoy es el invierno y toda su diversidad lo que tiembla sin ti. Muerdo el agua por ti.

Control.

Soy una marioneta y tú, tú mueves los hilos. Tienes el poder de controlar mis días, de controlar mis acciones, de controlarme. Siempre lo has tenido de una forma u otra. La verdad que siempre he querido esclavizarme a ti, porque no hay manera más bonita de vivir, que vivir tus horas. Ocho. Ocho meses sin poder vivirte es demasiado tiempo. ¿Señales?. Yo, sí creo. Necesito que recuerdes todo lo que te di un día y recuerdes todo lo que era capaz de hacer sólo por verte sonreír. Y es que es verdad que el amor, a veces se transforma en locura. Y es eso, quererte con locura lo que siempre he hecho. Siempre. Sé que puedo decir misa, que mis palabras no surgen efecto en ti. Lo entiendo. Mis palabras hace mucho tiempo que perdieron significado para ti. Hace mucho tiempo que dejaste de escucharme... Pero a veces las personas cambian, o vuelven a ser lo que eran..... Eché de menos echarte de más porque me cansé de echarte de menos. 

G

Vuelvo a escribirte. No es por rutina o porque tenga la obligación de hacerlo. Es que he encontrado la manera de vaciarme por dentro sin herir a nadie.  Además, lo hago porque es la única manera de reencontrarme contigo. Creo que lo haré durante mucho tiempo o durante el tiempo que tú quieras.  Hoy solo puedo decirte que echo de menos tus besos donde más te gustan... Esa zona de mi cuerpo te sigue extrañando cada noche y cada amanecer. Porque lo nuestro eran los amaneceres. Lo nuestro era lo diferente. Era diferente. Lo nuestro era especial porque tú eres especial, porque tú me hacías especial.  Eternamente tuya. 109 G.

...

Ya no digo tu nombre porque hace que mis párpados tiemblen de frío. Tienes la capacidad de quemarme por dentro hasta límites insospechados. De herirme con solo pensarme, así que si lo quieres, ven, hiéreme todo lo que necesites. Todo lo que me estas hiriendo sin querer. Te dejo. Ya no me importa nada mientras seas tú. No miento cuando digo que me encantaría que lo hicieras si es la única manera física de que estés aquí. Lo siento, pero cualquier cosa es superior a mis ganas de seguir. Vuelvo a repetir que me olvidé de ti. Y me vuelvo a mentir. Y te vuelvo a mentir. Hiéreme. Quémame. ∞

(In)dependencia de ti.

Pasa el tiempo pero tú no. Ni el invierno, ni el frío, ni los millones de centímetros que nos separan hacen que te vayas de mis horas. Sigo buscando por cada rincón de Madrid ha alguien que se asemeje a tus ojos, que al tocarme sienta que cada milímetro de mi piel se enturbia como si de fuego se tratara. Pero no. Es la imposibilidad de este fenómeno lo que hace que cada día sea más difícil amanecer... Quiero salir de este vacío que llena cada paso que doy. Tengo todo por lo que un día te dije que lucharía, por lo que me prometiste que estarías a mi lado. ¿Y ahora? ¿Qué queda?. Todo pierde el sentido si tú no acompañas mis quimeras, si no me sigues... Dependencia de ti. Independencia de ti. Estás. No estás. 

Te disfrazas.

Otra vez te cuelas por mi cama y te llevas mis sueños. Te cuelas sin que nadie te vea, sin razón, pero sigues ahí. Aún creyendo que no queda ya nada, cuando menos lo espero, apareces. Y no porque tú quieras, si no porque la vida está hecha de casualidades. Señales. Sí, de esas de las que vives o vivías. Todas las noches te disfrazas de insomnio y me golpeas la vida, como yo te la golpeé a ti un día. Llámese  Karma ... Sé que no queda nada entre tú y yo. Que nuestras vidas hace mucho tiempo que dejaron de coexistir. Pero deja de aparecer a cada paso que doy. Déjame.  Necesito tener la seguridad de que ya estoy completa y que no necesito nada más, que no te necesito. Y cada día que amanece sin ti lo intento, y lo consigo. Pero cuando todo se apaga, cuando quedo yo y este silencio ensordecedor, entonces... Entonces apareces de nuevo para recordarme que no todo está bien, que una parte de mí se fue contigo y que nunca jamás me la devolverás porque se fue con lo que fuimos y...

La excelencia.

Buscas cruzar la esquina y que, de pronto, aparezca. Aparezca ese tipo de persona que te corte el tiempo. Que te llene los días de pequeños amaneceres, de instantes llenos de recuerdos o de noches en vela. Supongo que el buscar sin parar puede hacer que no encuentres, o que no te encuentren. Déjalo estar. ¿Sabes que? Una vez, hubo un momento en mi vida en el que encontré a alguien. Alguien que me daba todo lo que necesitaba, que me completaba de verdad. Pero por unas causas o por otras, lo perdí. Y ahora la verdad que no me queda nada, sólo pequeños recuerdos, difusos, pero recuerdos que, a veces hacen que sea la persona más feliz del mundo pero otros, otros la peor persona... Encuentras a alguien y parece que la vida se para, que todo gira sobre vosotros, que sois el eje de la tierra y que ésta gira a vuestra par. Todo el tiempo que pasáis parece un mundo, pero cuando acaba, te das cuenta que no, que todo se reduce a instantes . Que todo tiempo es poco. Todo se reducía a amar. Am...

Sin mí.

Y entonces, volví a empezar, sin ti, sin mí. Volví a buscar lo que encontré en ti y no supe aprovechar. Quizá dejé mucho tiempo entre mis dudas y tu certeza. Lo cierto es que lo dejé. Es de lo único que puedo arrepentirme; de dejarte tanto tiempo para olvidar(me). Siempre supe que serías tú la única persona que podría herirme y curarme, y aún así, aún sabiéndolo yo te herí como nunca. Como tú nunca harías. Mis dudas, infinitas, pequeñas y determinantes me dejaron desnuda, indefensa, sin ti. Para que mentir, me dejaron sin mí. Lo cierto es que aún dueles aquí adentro. Aún mi piel te siente, aún te siento porque necesito más de ti que de mí. No sé cómo salir de aquí, como dejar de sentirte y de que mis días dejen de ser solo tuyos. Ayúdame sólo a eso. Ayúdame porque fuimos mucho más que todo esto.  Pequeña de las dudas infinitas.