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Mostrando entradas de noviembre, 2012

G

Vuelvo a escribirte. No es por rutina o porque tenga la obligación de hacerlo. Es que he encontrado la manera de vaciarme por dentro sin herir a nadie.  Además, lo hago porque es la única manera de reencontrarme contigo. Creo que lo haré durante mucho tiempo o durante el tiempo que tú quieras.  Hoy solo puedo decirte que echo de menos tus besos donde más te gustan... Esa zona de mi cuerpo te sigue extrañando cada noche y cada amanecer. Porque lo nuestro eran los amaneceres. Lo nuestro era lo diferente. Era diferente. Lo nuestro era especial porque tú eres especial, porque tú me hacías especial.  Eternamente tuya. 109 G.

...

Ya no digo tu nombre porque hace que mis párpados tiemblen de frío. Tienes la capacidad de quemarme por dentro hasta límites insospechados. De herirme con solo pensarme, así que si lo quieres, ven, hiéreme todo lo que necesites. Todo lo que me estas hiriendo sin querer. Te dejo. Ya no me importa nada mientras seas tú. No miento cuando digo que me encantaría que lo hicieras si es la única manera física de que estés aquí. Lo siento, pero cualquier cosa es superior a mis ganas de seguir. Vuelvo a repetir que me olvidé de ti. Y me vuelvo a mentir. Y te vuelvo a mentir. Hiéreme. Quémame. ∞

(In)dependencia de ti.

Pasa el tiempo pero tú no. Ni el invierno, ni el frío, ni los millones de centímetros que nos separan hacen que te vayas de mis horas. Sigo buscando por cada rincón de Madrid ha alguien que se asemeje a tus ojos, que al tocarme sienta que cada milímetro de mi piel se enturbia como si de fuego se tratara. Pero no. Es la imposibilidad de este fenómeno lo que hace que cada día sea más difícil amanecer... Quiero salir de este vacío que llena cada paso que doy. Tengo todo por lo que un día te dije que lucharía, por lo que me prometiste que estarías a mi lado. ¿Y ahora? ¿Qué queda?. Todo pierde el sentido si tú no acompañas mis quimeras, si no me sigues... Dependencia de ti. Independencia de ti. Estás. No estás. 

Te disfrazas.

Otra vez te cuelas por mi cama y te llevas mis sueños. Te cuelas sin que nadie te vea, sin razón, pero sigues ahí. Aún creyendo que no queda ya nada, cuando menos lo espero, apareces. Y no porque tú quieras, si no porque la vida está hecha de casualidades. Señales. Sí, de esas de las que vives o vivías. Todas las noches te disfrazas de insomnio y me golpeas la vida, como yo te la golpeé a ti un día. Llámese  Karma ... Sé que no queda nada entre tú y yo. Que nuestras vidas hace mucho tiempo que dejaron de coexistir. Pero deja de aparecer a cada paso que doy. Déjame.  Necesito tener la seguridad de que ya estoy completa y que no necesito nada más, que no te necesito. Y cada día que amanece sin ti lo intento, y lo consigo. Pero cuando todo se apaga, cuando quedo yo y este silencio ensordecedor, entonces... Entonces apareces de nuevo para recordarme que no todo está bien, que una parte de mí se fue contigo y que nunca jamás me la devolverás porque se fue con lo que fuimos y...

La excelencia.

Buscas cruzar la esquina y que, de pronto, aparezca. Aparezca ese tipo de persona que te corte el tiempo. Que te llene los días de pequeños amaneceres, de instantes llenos de recuerdos o de noches en vela. Supongo que el buscar sin parar puede hacer que no encuentres, o que no te encuentren. Déjalo estar. ¿Sabes que? Una vez, hubo un momento en mi vida en el que encontré a alguien. Alguien que me daba todo lo que necesitaba, que me completaba de verdad. Pero por unas causas o por otras, lo perdí. Y ahora la verdad que no me queda nada, sólo pequeños recuerdos, difusos, pero recuerdos que, a veces hacen que sea la persona más feliz del mundo pero otros, otros la peor persona... Encuentras a alguien y parece que la vida se para, que todo gira sobre vosotros, que sois el eje de la tierra y que ésta gira a vuestra par. Todo el tiempo que pasáis parece un mundo, pero cuando acaba, te das cuenta que no, que todo se reduce a instantes . Que todo tiempo es poco. Todo se reducía a amar. Am...

Sin mí.

Y entonces, volví a empezar, sin ti, sin mí. Volví a buscar lo que encontré en ti y no supe aprovechar. Quizá dejé mucho tiempo entre mis dudas y tu certeza. Lo cierto es que lo dejé. Es de lo único que puedo arrepentirme; de dejarte tanto tiempo para olvidar(me). Siempre supe que serías tú la única persona que podría herirme y curarme, y aún así, aún sabiéndolo yo te herí como nunca. Como tú nunca harías. Mis dudas, infinitas, pequeñas y determinantes me dejaron desnuda, indefensa, sin ti. Para que mentir, me dejaron sin mí. Lo cierto es que aún dueles aquí adentro. Aún mi piel te siente, aún te siento porque necesito más de ti que de mí. No sé cómo salir de aquí, como dejar de sentirte y de que mis días dejen de ser solo tuyos. Ayúdame sólo a eso. Ayúdame porque fuimos mucho más que todo esto.  Pequeña de las dudas infinitas.