sad eyes
Teníamos los ojos tristes y cansados de ir buscándonos por la calle. Nos temblaban las rodillas de seguir andando en direcciones opuestas y el peso del suelo nos vencía y nos mecía, cuando lo único que queríamos era abrir los ojos y ver amanecer desde la playa. Nos alegraba saber que nos esperaban muchos sitios por recorrer y que hubo un punto en el espacio en el que conseguimos coincidir, aunque fuera a ratos y arrastrándonos por el peso que llevábamos a la espalda. Aunque tuviéramos las manos frías de esperarnos, supimos encender la hoguera que se nos escapaba de la mirada y después, no tuvimos más remedio que tirar las cenizas al mar para que no se disiparan del todo. Algún día cuando me mire el pecho veré la marca que me dejaste y no podré hacer otra cosa que quererla. Le preguntaré cómo fue lo de curarse con la sal de lo que fue un día y seguramente me crezcan flores de todo el cuerpo. Que si tuvimos algún olor, seguramente fue el olor a hierba y tierra mojada.