Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2012

31

Me levanto y eres lo primero que me da la respiración. Si dejara de idealizarte a cada paso que das, quizá... Pero no, eres la magia personificada. Acaba el año y no como empieza, sino  como nunca quise que acabara. Así que perdona cielo,  pero no ha sido el mejor de mi vida. Lo sería si no necesitara esta dosis de ti cada minuto. Más bien lo sería si  pudieras estar aquí cada minuto  -o me conformo si estuvieras cada dos-. Aunque, dejaré de  exigir y diré que empieza algo, que este año  sé  que algo bueno está por venir. Porque me lo debe y sobre todo te lo debe a ti. Si me necesitas búscame dentro de ti Que muy dentro de tu alma encontrarás Una parte de mí junto a ti…

Lo que me molesta.

Lo que me molesta es que tu corazón y el mío no volverán a unificarse de tal manera que ni con agua caliente sea capaz de despegarte de mí. No soy capaz de volver a imaginar tu mano tocando cada milímetro de mi áspera piel... Lo que me molesta, y me molesta de verdad, es que no sepa ni andar si tú no me dices que movimiento debo hacer, es que no sepa articular palabra si tú no me inspiras como lo hacían (hacen) las noches en las que no te tuve (tengo)... Las noches de insomnio en las que lo único que respiraba (si se puede llamar respirar) era tu ausencia. Lo que me molesta es que creímos que sería para siempre, y lo que me molesta más aún, es que no nos engañábamos...es que este paréntesis entre tu y yo ha existido. Lo que me molesta es que aún me tiemblen los párpados si te veo caminar. ¿Cómo coño lo haces?. Dime. Porque he intentado que no me alteres lo más mínimo, he intentado imaginarte entre otros brazos para que, aunque me duela más que nosot...

Perdimos soñando.

Me dijiste que para vencer al miedo, soñaremos. Y si, lo hicimos. Pero soñamos tanto que nos fundimos en cada uno de nuestro ser. Soñamos tanto que creímos que nada rompería lo que después convertimos en distancia. Y que se rompió. Pasan los meses y te vuelvo a ver, con nuevos gestos pero siempre tus ojos verdes, inconfundibles, irresistibles.  Algo ha cambiado y déjame que me de cuenta después de ocho meses sin ti. Te vi e inmediatamente me di cuenta de que tu cuerpo ya estaba hecho de otro material. Me dejó helada el saber que fue recorrido por otro tacto, otra boca y otros ojos. Aún así déjame darte las gracias por el tiempo invertido... Me encantó el fin del mundo a tu lado. Me encantó volver a escuchar el crujir de tus omóplatos. Después de todo el tiempo, no podía ser de otra forma ¿no?. Ahora, ya lo sé.

Miedo.

Miedo es que te despiertes y no estés al borde de la cama, a mi lado. Miedo es que por las mañanas me cueste seguir respirando porque lo único que me da aire son tus manos. Miedo es que tener una pesadilla sea la mejor forma para que vuelvas a mí. Miedo es que el café se enfríe sin el calor de tu piel. Miedo es que la única forma de verte sea imaginándote. Miedo son todas las noches que he pasado sin el roce de tus pies. Miedo son todos esos días en los que antepuse todo a ti. Miedo es tener miedo de no verte, de no tocarte, de no besarte. Miedo es no volver a ver el verde de tus ojos inundando el resto de mi habitación. Miedo son los imposibles que nos separan, los que solo tú ves. No hay imposibles cuando se trata de ti porque tú eres miedo. G.

. y aparte.

Digamos que he aprendido que tú mereces mucho más de todo lo que puedo darte. Me resignaré toda una vida y parte de otra. ¿Por qué? Porque mereces los mejores atardeceres y conmigo no los has tenido. Punto y final.  No. Fuimos herejes en querernos con locura y así lo dijo el mundo. Esto no es un punto y final, sólo un punto y aparte. Te conoceré de otra forma; con otra mirada, otra sonrisa, otros gestos, pero siempre tuyos.  Eres irremplazable porque tú más que nadie llevas marcada la  inconmensurabilidad  en el cuello y en cada rincón de tu cuerpo. Si algún día mi cuerpo extraña algo, será el tuyo. No creo que sea capaz de extrañar mucho, y menos otros cuerpos. Es como si mi cuerpo solo respondiera al tuyo, como si solo tú tuvieras la receta para que cada poro de mi piel anhele. Así que, estate aquí, cerquita de mí. Aunque sea de la última forma que podría haber imaginado.  Te he imaginado de tantas formas y maneras inimaginables...

Cuéntame.

Cuéntame el secreto para olvidar y empezar de nuevo esto que nunca quise que acabara pero que lo hizo tan rápido que ni nos dio tiempo a respirar. Cuéntame el secreto para creer que se puede seguir sin más, para creer que puedo seguir viviendo sin escuchar el crujir de tus omóplatos. Cuéntame el secreto para creer que hay alguien en la vida que me altere más que tú, que encaje en mis brazos más que tú. Cuéntamelo, porque he intentado buscarlo por todas las esquinas que no me recuerdan a ti. Y es que me tiemblan las rodillas y no es por el frío del invierno. Y es que se acostumbraron tanto a ti que pierden la estabilidad y no solo emocional. Hoy es el invierno y toda su diversidad lo que tiembla sin ti. Muerdo el agua por ti.

Control.

Soy una marioneta y tú, tú mueves los hilos. Tienes el poder de controlar mis días, de controlar mis acciones, de controlarme. Siempre lo has tenido de una forma u otra. La verdad que siempre he querido esclavizarme a ti, porque no hay manera más bonita de vivir, que vivir tus horas. Ocho. Ocho meses sin poder vivirte es demasiado tiempo. ¿Señales?. Yo, sí creo. Necesito que recuerdes todo lo que te di un día y recuerdes todo lo que era capaz de hacer sólo por verte sonreír. Y es que es verdad que el amor, a veces se transforma en locura. Y es eso, quererte con locura lo que siempre he hecho. Siempre. Sé que puedo decir misa, que mis palabras no surgen efecto en ti. Lo entiendo. Mis palabras hace mucho tiempo que perdieron significado para ti. Hace mucho tiempo que dejaste de escucharme... Pero a veces las personas cambian, o vuelven a ser lo que eran..... Eché de menos echarte de más porque me cansé de echarte de menos.