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Mostrando entradas de enero, 2014

Universo.

Grabaste en mi espalda tu nombre en el punto justo donde mis falanges no son capaces de tocarlo, ni siquiera lo rozan, ni siquiera lo intuyen. A veces, te me borras como si consiguiera no sentirte mientras otros ojos me recorren los sueños que siempre te he guardado. Otras,  te me grabas a fuego y te siento en lo más profundo que me has llegado a tocar. Me tocaste hasta el vacío que dejaste al irte por la puerta de atrás . Aún así, te sigo viendo bajando de casa con los brazos abiertos, y entonces, me abrazas como si tuvieras el mundo entre ellos y yo ya no sé si hacerme mundo o hacerme muda. Tú, que me hacías universo y todas las constelaciones que nadie jamás ha visto. Toda la luz que está escondida en sitios que no son ni lugares porque jamás nadie los ha sentido, como te sentí cada noche que me distes todo tu cuerpo y yo lo hice deseo. Me hiciste universo y todos esas esquinas que le f...

Te llevo.

Llevo tus ojos clavados en las manos que tanto te intuyeron. Llevo tu boca marcada a cada paso que doy lejos de ti. Insomnio de corazón cansado que no para de fragmentarse en todo los suspiros que me hicieron inhalar  aire tan puro que mataba. Sigo sintiendo todas las cicatrices que me hicieron tus caricias, no paro de curarlas con la saliva de los que sobran. Se abren cada vez que me dueles, y lo haces todos los días. Mira que te amé y mira que te herí. Te busco cada vez que me intento encontrar,  por eso es que me siento más desorientada  que cuando te me presentaste tan débil que hasta dolías. Te veo y (me) pierdo. Te pienso y (me) pierdo.