Be

Ya no eres tú. Ni soy yo. Ya no somos. Así que no tendría sentido seguir lamentando que no te respire la piel como lo hacia.

Ya no estás.
Y yo sigo estando.
Nunca me fui del trocito de baldosa que nos vio soñarnos.
Nunca me fui, pero ha llegado el momento de que dejes de latirme, de hecho ya no me lates.

Así que, ¿Por qué seguir pisando el mismo suelo que nos vio volar y me pegó la hostia más grande que me ha dado la vida?.

Por eso y para que mis días dejen de estar vacíos.


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