Sigo como un piano oxidado que suena igual que todos los besos que no se dan, que se quedan en el aire suspendidos esperando a ser encontrados por labios inertes, parados, congelados... Como un piano desafinado que no es capaz de entreverse entre las teclas de su cuerpo. Que por mucho que lo toques no sonará como la primera vez que lo hiciste sentir vivo, no dejará ese halo de luz, claridad y transparencia. Como quien sonríe después de toda una vida bajo las sombras de su pasado. Como quien suena después de toda una vida sin ser acariciado con la calidez de quien ha amado.





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