Universo.
Grabaste en mi espalda
tu nombre
en el punto justo
donde mis falanges
no son capaces de
tocarlo,
ni siquiera lo rozan,
ni siquiera lo
intuyen.
A veces,
te me borras como si consiguiera
no sentirte
mientras otros ojos
me recorren los sueños
que siempre te he guardado.
Otras,
te me grabas a fuego
y te siento en lo más
profundo
que me has llegado a
tocar.
Me tocaste hasta el vacío
que dejaste al irte
por la puerta de atrás.
Aún así,
te sigo viendo
bajando de casa con los brazos
abiertos,
y entonces,
me abrazas
como si tuvieras el mundo
entre ellos
y yo ya no sé si hacerme mundo
o hacerme muda.
Tú,
que me hacías universo
que me hacías universo
y todas las constelaciones
que nadie jamás ha visto.
Toda la luz
que está escondida en sitios
que no son ni lugares
porque jamás nadie los ha
sentido,
como te sentí
cada noche que me distes todo
tu cuerpo
y yo lo hice deseo.
Me hiciste universo
y todos esas esquinas que le
faltan por recorrer
a tu cintura,
únicas en el infinito.
Y ahora,
que no soy ni la mitad
de esta cama
que un día fue nuestra casa.
Ahora,
que quemas porque tu nombre
sigue ardiendo
y ya no sé si arrancármelo de la
piel
o seguir jugando a que no
escuece.
Pedirte que vuelvas
para que todo tenga sentido,
mientras te veo en otra cama
junto a otros labios
quitándome los sin-sentidos.
Yo que vivo de utopías
mientras me sigo engañando,
de que mañana volverás
y que el futuro sigue llevando
tu nombre
y que el presente solo ha sido
un punto y aparte,
para darnos cuenta que sin
nosotras
no somos
o para darme cuenta
que sin ti
tú eres todo,
que no hay presente ni futuro,
solo tú
y este nombre que quema más
cada vez que andas hacia tu
destino,
más y más lejos de mí.
Ahora,
que no hay sentidos que no te sientan.
Ahora,
que mi vida se para
porque solo sabe respirarte.
Ahora,
que pienso en todo lo que
soñamos.
Ahora,
que solo es utopía.
Ahora,
solo te pido
que te cuiden
y que te dejes cuidar,
que te amen
y tú te dejes amar.
Comentarios
Publicar un comentario