couard

Me echaba de su vida cada noche con la excusa de estar cuidándome por encima de todo. Me echaba y al cabo de un tiempo siempre volvía. Aunque pasaran ocho meses, volvía y me removía de nuevo. Y entonces, un día me echó como otros tantos. Me dijo: ''te quiero mucho, cuídate.'' Y yo no sé como se puede tener el tremendo valor de querer algo, dejarlo y tirarlo al suelo hecho pedazos. Pero ella lo tenía, y digo que lo tenía porque cada vez que me echaba de su vida, me zarandeaba, me abrazaba y me cogía levantándome veinte metros del asfalto y entonces, me hacía volar. ¡Ella volaba conmigo! Hasta que al segundo -que a mí me parecían años- me soltaba con la misma delicadeza de siempre. Y ahí estaba yo otra vez, desencajada, descuartizada y con la certeza -y tristeza simultánea- de que mis pies volvían a tocar el suelo.

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