Tengo la voz rota de intentar espirar en el aire lo que me pasa en el ventrículo derecho. No creo que nadie pueda entender que me duele el pecho de pensarte. Que mi cabeza explota si piensa en nosotras. Y no, sé que no es fácil para nadie, creéme que lo sé. Pero tengo miedo, mucho miedo. Tengo tanto miedo que no me salen las palabras cada vez que un charco se cruza en nuestro camino. Hace mucho tiempo que desaprendí a saltar y me sigo ahogando si no hay nadie que me sujete. Ojalá vengas a cogerme en brazos de este mar de agua salada que cada vez cala más, ojalá vengas. No lo harás y quizá ese sea el problema, siempre que te necesito no consigo encontrarte.



…y vino.


Ast a 30 de Abril de 2018.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Perdimos soñando.

Ne me quitte pas

31