Late night calls

Nos queríamos mucho pero mal, nos queríamos demasiado mal. Y ya sabes que no le estoy echando la culpa a nadie de querernos fatal. Asumí que cada fallo era la suma de las dos. Y fallamos. Nos dimos cuenta a base de agujeros en el pecho, de ojeras matutinas y de cambiar las sombras de la calle por la tristeza de la habitación. A base de besos vacíos en cada esquina, de abrazos que venían de los recovecos de nuestras clavículas y de pisarnos los pies cada vez que se calentaban.

Nos faltó querernos bien, desechar las sombras del pasado e intentar volver a sanar las cicatrices que abríamos cada vez que nos alcanzaba el día, lamernos las heridas despacio y sobre todo con cuidado. Nos derribaron los días que no teníamos y las mañanas mal contadas en las que lo único que podíamos asumir era la desnudez.

 Nos mataron los meses de intentar repararnos andando siempre en direcciones opuestas.

Song for you

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