fail


Soñábamos más que vivíamos, nos separaban los suficientes kilómetros como para no echarnos de menos. Sabíamos que era cuestión de tiempo y que el murmullo del pecho dejaría de sonar tarde o temprano. Mientras nos escocían los rayos de sol que no podíamos compartir ni el viento que nos rozaba la espalda, no teníamos más remedio que taparnos los oídos y dejar de sentir la vibración que se nos escapaba desde la cabeza hasta la punta de los pies. 

Myers Flat, CA.
30.07.18

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