. y aparte.

Digamos que he aprendido que tú mereces mucho más de todo lo que puedo darte. Me resignaré toda una vida y parte de otra. ¿Por qué? Porque mereces los mejores atardeceres y conmigo no los has tenido.

Punto y final. 
No.


Fuimos herejes en querernos con locura y así lo dijo el mundo. Esto no es un punto y final, sólo un punto y aparte. Te conoceré de otra forma; con otra mirada, otra sonrisa, otros gestos, pero siempre tuyos. 

Eres irremplazable porque tú más que nadie llevas marcada la inconmensurabilidad en el cuello y en cada rincón de tu cuerpo. Si algún día mi cuerpo extraña algo, será el tuyo. No creo que sea capaz de extrañar mucho, y menos otros cuerpos. Es como si mi cuerpo solo respondiera al tuyo, como si solo tú tuvieras la receta para que cada poro de mi piel anhele.

Así que, estate aquí, cerquita de mí. Aunque sea de la última forma que podría haber imaginado. 


Te he imaginado de tantas formas y maneras inimaginables...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Perdimos soñando.

Ne me quitte pas

31