Ciudades
Veo el ansia al beber un té, un coche a más velocidad de lo permitido. Veo a una anciana corriendo más rápido que sus propios pasos, una mandíbula apretada y unos ojos cansados de estar. Veo a una niña saltando y la mano de su madre tres metros por detrás -apología de su propia vida-. Veo una mirada que no encuentro y unos ojos que no miran. Veo una silla de ruedas andando a su libre albedrío. Veo a muchas personas ser pero a pocas estar. No veo el paso pautado ni la mirada lasciva. No veo unos pies que sientan lo que les dice el suelo, rico suelo por el que hasta tú también has pisado e igual de ignorante y pasajero no te has dado cuenta de estar. No veo libros que digan más de lo que pesan sus páginas. No veo y por no querer ver se me ha olvidado observar, hasta justo ahora, que la rápida vida que me toca vivir no la quiero ni mirar.
Comentarios
Publicar un comentario