Tetuán.

El otro día al salir de mi habitación vi la pizarrita en la que Claudia escribía para comunicarse después de su operación de cuerdas vocales, me sorprendió muchísimo leer: "Me he dado cuenta de lo poco que decimos cuando hablamos". Fui a la cocina para recomponerme un poco y hacerme un té (en silencio, claro está) mientras esperaba a que el viejo microondas del piso calentara el agua. Lo que acababa de leer no me dejaba pensar. Mi cabeza solo era capaz de preguntarse: ¿Dónde se esconden las palabras que no decimos?. Después de posar la bolsita de té en la taza solo podía sentir decepción de saber que hemos llegado al vértice de decir más de lo que pensamos cuando callamos que al hablar. Yo no sé a vosotros pero a mí eso me parte por dentro.

Nos caemos.

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