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Universo.

Grabaste en mi espalda tu nombre en el punto justo donde mis falanges no son capaces de tocarlo, ni siquiera lo rozan, ni siquiera lo intuyen. A veces, te me borras como si consiguiera no sentirte mientras otros ojos me recorren los sueños que siempre te he guardado. Otras,  te me grabas a fuego y te siento en lo más profundo que me has llegado a tocar. Me tocaste hasta el vacío que dejaste al irte por la puerta de atrás . Aún así, te sigo viendo bajando de casa con los brazos abiertos, y entonces, me abrazas como si tuvieras el mundo entre ellos y yo ya no sé si hacerme mundo o hacerme muda. Tú, que me hacías universo y todas las constelaciones que nadie jamás ha visto. Toda la luz que está escondida en sitios que no son ni lugares porque jamás nadie los ha sentido, como te sentí cada noche que me distes todo tu cuerpo y yo lo hice deseo. Me hiciste universo y todos esas esquinas que le f...

Te llevo.

Llevo tus ojos clavados en las manos que tanto te intuyeron. Llevo tu boca marcada a cada paso que doy lejos de ti. Insomnio de corazón cansado que no para de fragmentarse en todo los suspiros que me hicieron inhalar  aire tan puro que mataba. Sigo sintiendo todas las cicatrices que me hicieron tus caricias, no paro de curarlas con la saliva de los que sobran. Se abren cada vez que me dueles, y lo haces todos los días. Mira que te amé y mira que te herí. Te busco cada vez que me intento encontrar,  por eso es que me siento más desorientada  que cuando te me presentaste tan débil que hasta dolías. Te veo y (me) pierdo. Te pienso y (me) pierdo. 

Mitad.

Escribir me cuesta tanto como mirar más lejos de ti. Cada día vuelve a amanecer con la esperanza de poder sentir  que no está todo perdido que sigo aquí por algo pero entonces, cada día vuelve a caer el sol para decirme que quedarme sin mí es primero, desterrarme a mi olvido y después, no encontrarte. Siento que después de mí solo me queda un caparazón hecho con todos los trozos que me quitaron cuando me olvidé tanto de ti. Un par de veces al día te olvido y un par de veces más te vuelvo a buscar, encontrándote. Tráeme todo lo que arrastraste contigo que el tiempo sigue yendo detrás de ti y yo sigo esperándolo aquí te llevaste la mitad que más me falta. No puedo intentar ser la mitad  de algo -alguien- cuando no la tengo no puedo quedarme sin nada es imposible ser nada. No vuelvas para quedarte, vuelve para devolverme  lo que me pertenece y, por favor,  quítale tu olor, tu nombre, ...

8

Me he roto el corazón tantas veces que es imposible encontrar cada pedacito que lleva tu nombre. Cuando intento reconstruirlo siempre hay algo que falla que no encaja. Intento encontrar la manera de que vuelva a latir sin la necesidad de tu aliento calentándolo a esa puta temperatura óptima que hace que lata, que viva, que sienta. Y mientras... aquí está, tan roto que ya no sabe cual es su sitio, ya nada lo sostiene. Solo espera -como espero yo-  que eso de que cuando te rompen el corazón sea imposible que vuelva a su estado natural sea un bulo.  Aunque por ahora, por ahora el bulo no existe.

rareza.

Dicen que mi rareza ahuyenta  no me importa mientras tú me la dividas en besos porque sé que es lo que espero… tanto que desespero. Y tú, que tienes ese poder para quitármela a bocados cada vez que te apetezca y sin avisar. Tú que tienes todo el poder para ganarme todos los latidos -los míos que te llevan esperando una eternidad y media-. y tú que aún ni lo sabes. Y yo que no sé cómo pero lo sé desde que te descubrí buscando rarezas.

Tres latidos

Tres latidos sin sentir. Qué extraño. Mi corazón aquí  y mi cabeza volando, intentado rasgar del cielo  lo que no nos respiramos. El mundo es demasiado grande para encontrarte en mi mirada. Es demasiado ancho para que mis brazos te rodeen. Siempre es demasiado. Y tú, que no paras de esconderte. ¿Cómo quieres que te robe la sonrisa si la escondes cada vez que te sueño?

Suelo.

El suelo por encima de mí, todo me queda grande y los días no acaban, no hacen más que convertirse en noches. Días-noches con nombre propio, Insomnio. O Tú. Que no se quien eres realmente pero te pienso cada vez que tienes la oportunidad de colarte por mis pestañas. No consigo verte y eso que tu ausencia aprieta más que el mundo que llevo a la espalda. Más que todos los días que no estás a mi lado para hacerme sentir todo lo que estoy perdiendo o todo lo que perdemos. Creo que te he buscado tanto que al final vives en mí, no puedo verte pero te rozo con la yema de los dedos cada vez que mi corazón late. Pero ya ves solo consigo eso, rozarte.