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Es tan fría que hasta el hielo tirita mientras bebe ginebra, esa que amarga sus días y los llega a salvar de la misma manera que se matan los aliados en una guerra de dos.

Granada-Madrid

Entonces, ¿es verdad o es mentira este frío? No, no siente frío, se siente fría. ¿Dónde está ese fuego que la envolvía? ¿Ese fuego que emulaba al sur? Existe vacilante, menguante, perdiendo oxígeno de forma constante e insoslayable. Su fuego se nutría de kilómetros recorridos buscando besos y ahora esos mismo kilómetros la separan de sí misma, la llevan a una llovizna que empobrece más su débil fuego. No se anima a levantarse de la cama, a levantarse en una ciudad que no reconoce, que no es la suya, con un cuerpo que no reconoce, que no es el suyo, con un frío que si conoce, que es el suyo. Sólo reconocer su frío la desespera, la enfurece. Ha vuelto del revés la cordura por encontrarse. Se ha buscado en canciones, en libros, en labios... Se ha buscado en el césped, un césped tan verde como la más salvaje de sus miradas... Se ha buscado corriendo, bebiendo, riendo, fingiendo. Se ha encontrado, de pronto, escribiendo al desamor. No se anima a ...

Mientras.

Ven, que te voy a contar lo que es romperse por dentro mientras los días dejan de vivirte y yo sigo andando hacia ninguna parte. Mientras los me voy le ganan la guerra a los me quedo . Mientras tú sonríes y yo me miro al espejo y no consigo nada más que ver el despojo de lo que fuimos. Vienes de golpe un día  para quedarte en mí, y te instalas en mis sábanas que ya no me reconocen y no paran de preguntarme por ti. Mientras, tú sigues con las mismas manos que me rozaron la vida y yo que las dejaba moverse a su antojo porque llovía y hacía frío, y no quería otro calor que no fuera el de tu cuerpo. Entonces, decidí acostumbrarme a ti y a la forma de tus comisuras besándome los días levantándome la vida y rompiéndome de un pestañeo todos los esquemas. Te metiste en mí, en todo lo que era, y no me dejabas salir, aunque me gustaba eso de esclavizarme a ti  y a tus suspiros. y un día, me dijiste que n...

Universo.

Grabaste en mi espalda tu nombre en el punto justo donde mis falanges no son capaces de tocarlo, ni siquiera lo rozan, ni siquiera lo intuyen. A veces, te me borras como si consiguiera no sentirte mientras otros ojos me recorren los sueños que siempre te he guardado. Otras,  te me grabas a fuego y te siento en lo más profundo que me has llegado a tocar. Me tocaste hasta el vacío que dejaste al irte por la puerta de atrás . Aún así, te sigo viendo bajando de casa con los brazos abiertos, y entonces, me abrazas como si tuvieras el mundo entre ellos y yo ya no sé si hacerme mundo o hacerme muda. Tú, que me hacías universo y todas las constelaciones que nadie jamás ha visto. Toda la luz que está escondida en sitios que no son ni lugares porque jamás nadie los ha sentido, como te sentí cada noche que me distes todo tu cuerpo y yo lo hice deseo. Me hiciste universo y todos esas esquinas que le f...

Te llevo.

Llevo tus ojos clavados en las manos que tanto te intuyeron. Llevo tu boca marcada a cada paso que doy lejos de ti. Insomnio de corazón cansado que no para de fragmentarse en todo los suspiros que me hicieron inhalar  aire tan puro que mataba. Sigo sintiendo todas las cicatrices que me hicieron tus caricias, no paro de curarlas con la saliva de los que sobran. Se abren cada vez que me dueles, y lo haces todos los días. Mira que te amé y mira que te herí. Te busco cada vez que me intento encontrar,  por eso es que me siento más desorientada  que cuando te me presentaste tan débil que hasta dolías. Te veo y (me) pierdo. Te pienso y (me) pierdo. 

Mitad.

Escribir me cuesta tanto como mirar más lejos de ti. Cada día vuelve a amanecer con la esperanza de poder sentir  que no está todo perdido que sigo aquí por algo pero entonces, cada día vuelve a caer el sol para decirme que quedarme sin mí es primero, desterrarme a mi olvido y después, no encontrarte. Siento que después de mí solo me queda un caparazón hecho con todos los trozos que me quitaron cuando me olvidé tanto de ti. Un par de veces al día te olvido y un par de veces más te vuelvo a buscar, encontrándote. Tráeme todo lo que arrastraste contigo que el tiempo sigue yendo detrás de ti y yo sigo esperándolo aquí te llevaste la mitad que más me falta. No puedo intentar ser la mitad  de algo -alguien- cuando no la tengo no puedo quedarme sin nada es imposible ser nada. No vuelvas para quedarte, vuelve para devolverme  lo que me pertenece y, por favor,  quítale tu olor, tu nombre, ...

8

Me he roto el corazón tantas veces que es imposible encontrar cada pedacito que lleva tu nombre. Cuando intento reconstruirlo siempre hay algo que falla que no encaja. Intento encontrar la manera de que vuelva a latir sin la necesidad de tu aliento calentándolo a esa puta temperatura óptima que hace que lata, que viva, que sienta. Y mientras... aquí está, tan roto que ya no sabe cual es su sitio, ya nada lo sostiene. Solo espera -como espero yo-  que eso de que cuando te rompen el corazón sea imposible que vuelva a su estado natural sea un bulo.  Aunque por ahora, por ahora el bulo no existe.